lunes, 4 de abril de 2011

Entrégate al amor!

Con el mundo tan agitado de hoy día se hace difícil pensar en el erotismo dentro de las parejas, lo opacan las obligaciones, el trabajo, los compromisos, los niños, el cansancio, el estrés...
Se deja a un  lado el arte de conquistar, el tocarse, el sentirse, la sensualidad, el atreverse.
Pareciese que las relaciones de pareja no tienen nada que ver con los amantes, se olvida como tener relaciones sexuales, caen en la monotonía, el desgano, la apatía.
Existe el temor entre las parejas de confesarse la pérdida del deseo sexual, porque esto lleva a pensar que se ha perdido igualmente el amor, y, por su puesto, que la separación de la pareja es inevitable.  La base del deseo sexual no es el amor es el erotismo. El erotismo posee sus propios recursos y no tiene edad de caducidad. Podemos ser eróticos a los 18, a los 20, a los 30, a los 65...
Dice Tomas Moore en su libro "El Alma del Sexo" que para volver a dar vida al cuerpo erótico, debemos sentir el cuerpo sutil que también está hecho a base de fantasías, de imaginación, que necesitamos avivarlo con ternura y dulzura, trato suave y galante, sutiles pasos de baile, ratos de ocio y llenar los espacios de mágica atmósfera.
En la india conciben el erotismo no como una descarga, sino como la posibilidad de
sostener el placer. Por eso en la sexualidad se requiere del pulso del universo, de gracia, de ritmo, de ondulación. No se pierde el erotismo, se apaga, se inhibe.
Los prejuicios y creencias pueden estar diciendo que "ya no estás para eso", pero el cuerpo, la psiqui, reclama contactos sexuales que a veces se acallan dejando de pensar en ellos o invirtiendo todas las energías en otras actividades.
Somos seres sexuales, es parte de lo que somos. Independientemente de la edad, en cada etapa de la vida las relaciones sexuales, el erotismo tienen su lugar, su forma, su estilo. No tengas relaciones sexuales solo por tenerlas, estarás corrompiendo tu esencia. Entrégate a ellas, planifícalas, busca la forma de reavivarlas en tí en tu pareja. Es un momento sagrado donde confluyen las almas, es parte de nuestra naturaleza. Disfrútalo y vívelo!

domingo, 3 de abril de 2011

La respiración, el pranayama

El no darle importancia a actos básicos como respirar, comer o caminar, el no prestarles atención ni darles calidad ha empobrecido nuestras vidas, sin embargo hay culturas con vastas tradiciones al respecto y obtener herramientas maravillosas para vivir con mejor calidad.
La tradición hindú hizo del acto de respirar una ciencia, el pranayama, en que se entiende que la profundidad, el ritmo, las fases de la respiración producen efectos sobre el ser humano integral. Así la respiración, según su modo, es utilizada para tranquilizarse, activarse, concentrarse, armonizarse.
La respiración es entendida como un acto que va mucho más allá de la toma de oxigeno y expulsión de CO2, puesto que al inspirar integramos una energía vital, el prana, que se distribuye por todo el sistema físico, nutriendo y vitalizando el cuerpo y la mente. Así es como relacionan muchas enfermedades físicas, (por falta de energetización a los órganos), y psíquicas (como la depresión) con una mala respiración. De acuerdo a este conocimiento empírico, trabajado a través de milenios, los efectos inmediatos de una respiración deficiente son irritabilidad, cansancio y stress, puesto que el respirar afecta directamente al sistema nervioso.
Una respiración completa respeta las 4 etapas (inhalación, retención, exhalación, vacío…), llenando completamente los pulmones.
Observen cómo están respirando en este momento? por qué no integrar una práctica de respiraciones en la mañana, antes de empezar el día. Si estas se acompañan de visualizaciones positivas y/o de movimientos pueden constituir una fuente importante de salud y armonía.

"La conexión de las fosas nasales con el organismo
Las fosas nasales están conectadas con el cerebro, correspondiendo la fosa nasal derecha con el hemisferio izquierdo y la fosa nasal izquierda con el hemisferio derecho. La respiración a través de las fosas nasales tiene una influencia directa en la actividad cerebral.
Como demuestran varios estudios neurocientíficos, el lado derecho del cerebro es el encargado de regular las funciones “espaciales”, entendiendo como tales conceptos como la imaginación o la intuición. El lado izquierdo es responsable de las funciones analíticas, entre las que se encuentran la lógica o el lenguaje. Así, los efectos de la respiración consciente por las fosas nasales pueden estimular y afectar la conducta cerebral, ajustando los bioritmos y equilibrando las emociones.
Además, al respirar por las fosas nasales y no por la boca, estas hacen de filtro natural frente a las partículas de polución y contaminación, reduciendo su inhalación." (suite101.net)


Se han estudiado las 4 fases del respirar y su relación con la actividad sicológica. Al inhalar simbólicamente estamos incorporando al mundo, siendo receptivos y dejándonos penetrar por ideas, por el modo de ver y sentir de otros, por el medio. Al retener estamos incorporando el oxigeno y la energía al organismo y por tanto es importante darle tiempo a esto, guardar unos segundos el aire en los pulmones, metafóricamente alude a los tiempos en que estamos procesando, incorporando lo nuevo en nosotros. Al exhalar, sacamos de nosotros lo que no nos sirve, lo gastado, lo que nos hace daño, en el vacío estamos completamente receptivos, cuidando el espacio hueco como un tesoro que después podrá ser llenado de vida nueva. Respirar es una vivencia microcósmica que le recuerda a nuestro inconsciente los pulsos naturales de la vida y quizás para recuperarlos podríamos comenzar por actos tan simples como volver a prestarle atención.

Tantra el Poder de la Diosa - La Sanación del Vientre Femenino 3ra y Ultima Parte

"De esta forma, la sanación de nuestra mente, nos lleva a encarnar quien realmente somos, por una parte, y a evitar las manifestaciones físicas en forma de enfermedad, por otra.

Sanar es “desatar” las causas. Comprender y liberar el pasado, no repitiendo en el presente las actitudes que previamente originaron los problemas. Por eso es tan efectiva la terapia de regresión.

A través de regresar al pasado de esta vida o de vidas anteriores, comprendemos desde una visión más amplia de la historia de la vida, lo que nos permite entonces liberar nuestra mente a través del perdón. Cuando la mente “ha comprendido”, la sanación física se produce.

Sanar la mente es sanar el cuerpo porque mente y cuerpo no están separados. Cuando sanamos el cuerpo, cuando llevamos consciencia a una parte de nuestro cuerpo, activamos la parte del cerebro, antes dormida o bloqueada, que controla esa parte del cuerpo.

De manera que cuando sanamos el cuerpo “conscientemente” (no a base de medicamentos, “irresponsablemente”) también estamos sanado la mente, activando partes de nuestro cerebro antes dormidas o bloqueadas, liberando y elevando el nivel de nuestra mente, ampliando sus horizontes y elevando nuestra consciencia.

La sexualidad tántrica puede ser una ayuda poderosa en el camino de sanación del vientre femenino, pues revierte el proceso de la enfermedad del desamor que inunda las células del vientre femenino.

Cuando una mujer hace el amor con “penes emocionales”, con penes compulsivos y egoístas, que no saben estar presentes amorosa y desinteresadamente dentro de su vientre, está acentuando la herida.

El contacto con el pene de un hombre que ha sanado o que está en el camino consciente de sanación, que ha abierto su corazón, que ha integrado en él mismo la energía femenina, la energía de la Diosa, comienza, sin embargo, a purificar el vientre femenino.

Comienza a darle “nueva información”, esta vez desde la consideración, desde el amor. Por eso es muy importante para cualquier mujer en el camino de sanación consciente, ser cuidadosa en sus relaciones.

No se trata de represión, de negar ahora el derecho de libertad sexual, tan arduamente conseguido; sino de una toma de consciencia de “lo que estamos haciendo”.
Pasado el tiempo, tan necesario, después de siglos de locura de represión, de la liberación sexual de los hippies, estamos ahora en otro lugar, donde debemos empezar a tomar responsabilidad sobre las verdaderas consecuencias de lo que hacemos.
“Id y no pequéis más” decía el maestro Jesús, después de una curación, utilizando ese lenguaje bíblico tan desafortunado del “pecado”. Frase que no hacía si no exponer esto mismo: sánate y una vez sanado, se consciente para no repetir los viejos esquemas que te llevaron a la enfermedad."

Publicado por Jesús Gómez (Keshavananda) en la revista "Verdemente", Enero-2005.

sábado, 2 de abril de 2011

La mente

"A través de la meditación empezamos a entender qué es la mente. Poco a poco, vamos develando su verdadera naturaleza: su claridad, su capacidad de conocer y su objetividad."¿Cuál es la naturaleza de lo que sentimos que es la mente? De acuerdo con la sabiduría budista, decimos que la mente es clara, que conoce y que es objetiva.

En primer lugar, decimos que la mente es objetiva. La mente es algo neutro que nos permite conocer lo que percibimos y que adopta la forma de lo que proyectamos en ella. Cuando la mente está tranquila, vemos que surgen emociones como el amor, la compasión y la comprensión. Por lo general, estas emociones, al contrario de las negativas, están más en armonía con la naturaleza básica de la mente.

Evidentemente, la mente no es un objeto físico, ya que no tiene forma. Se podría decir que es traslúcida y capaz de penetrarlo todo. No hay nada que se lo impida. ¿Qué quiere decir que la mente puede efectivamente penetrar las formas?

Significa, por ejemplo, que si estamos muy enojados o ansiosos, o nos sentimos soberbios y orgullos, creemos que somos esa emoción. Cuando estamos sentados meditando y de pronto nos surge un pensamiento que nos hace enojarnos, sentimos que la rabia nos domina, casi como algo físico.

La mente se empapa de esta emoción y se densifica. Por eso, se podría decir que la emoción cambia el formato de la mente. Como la mente no tiene una inclinación determinada, adquiere la forma de esa emoción. Con el paso del tiempo, lo que pasa es que la mente se sobrecarga con todas estas emociones y con los patrones que adoptamos.

Por eso es tan útil e importante comprender su verdadera naturaleza. Eso nos puede dar esperanzas, porque sabemos que fundamentalmente la mente no es estúpida ni irritante, ni ignorante ni confusa. A veces es posible que nos sintamos estúpidos y enojados, pero eso se debe solamente a que la mente está condicionada. Tradicionalmente, se compara la mente con una tela blanca que ha sido teñida, pero que no pierde su pureza esencial.

En segundo lugar, la mente es capaz de conocer. Es inteligente. ¿Por qué somos capaces de distinguir entre una roca, un libro y una pera? ¿Cómo sabemos que estamos dentro o fuera de un lugar? Lo que nos permite saberlo es la capacidad de conocer de la mente, su inteligencia. Es como la luz del sol: cuando sale el sol, su calor se extiende por todas partes. Ese calor se podría comparar con la capacidad de conocer.

Por lo general, no nos asombramos de que la mente sea capaz de conocer. Sin embargo, en el proceso de la meditación es muy importante darse cuenta de esta capacidad básica de la mente. Cuando la meditación se convierte en una actividad constante, es común que nos preguntemos por la mente y su naturaleza. Nos preguntamos "¿de qué está hecha fundamentalmente? ¿será posible describirla?" Yo suelo compararla con un caballo salvaje. Un caballo salvaje e indómito, pero que puede ser domado. Una vez adiestrada, la mente se pone a nuestro servicio y no nos lanza de un lado a otro sin advertirnos. Por eso tenemos que saber qué estamos domando.

En la meditación aprendemos a descubrir qué es la mente. Poco a poco, vamos distinguiendo los elementos que la componen: su claridad esencial, su capacidad de conocer y su objetividad. A medida que avanzamos, nos contactamos con esos aspectos puros de la mente, acercándonos cada vez más a su fuente. Quizás sigamos enojándonos o sintiéndonos estúpidos, pero a través del proceso de meditación vamos traspasando las capas de la mente y, a la larga, quizá incluso podamos ver más de cerca su auténtica naturaleza.

En último término, la mente es clara. En este contexto, "claridad" significa que estamos muy cerca de los objetos que percibimos. A mí me gusta usar la analogía de bucear con una máscara.
La primera vez que lo hice, el agua tenía mucho barro estaba muy turbia, así es que no vi mucho. Pero la segunda vez estaba transparente, y me impresionó ver todo tan nítido y tan cerca. Esa es la claridad a la que me refiero y que nos sorprende, porque todo se ve más nítido que lo habitual, y sentimos que somos uno con lo que nos rodea. Nos sentimos ahí, simplemente. No hay nada que se interponga.

Para poner en práctica esta comprensión de la mente, hay varias técnicas que pueden aplicarse en distintas circunstancias. En cada etapa de la meditación uno se encuentra con obstáculos para los que hay distintos antídotos, concretamente formas de superarlos.

Como meditadores, tenemos que comprender el sendero: tenemos que conocer las etapas, los obstáculos y los antídotos. Necesitamos algo que nos oriente, porque la mente es tan amplia que nuestra tendencia es dejarnos llevar por los pensamientos. Nos viene una idea, que de momento nos parece buena, y luego viene otra. Nos vamos de pensamiento en pensamiento, de idea en idea, de emoción en emoción. Por eso necesitamos orientaciones, para atravesar ese espacio lleno de de conceptos y pensamientos.

Cuando estamos meditando, de repente nos damos cuenta que aparecen ideas fugaces ("¿Le habré dado de comer al perro?"). Todos tenemos este tipo de pensamientos, pero hay pensamientos o conceptos arraigados que nos acompañan mucho tiempo, toda la vida incluso, y que son más difíciles de distinguir. Actitudes, creencias, preferencias políticas; ése es el tipo de conceptos que ni siquiera sabemos que tenemos. La práctica de la meditación nos da la oportunidad de irlos desvelando, capa por capa.

Recuerden que en la meditación no se trata de superar los conceptos, porque eso sería considerarlos en un sentido negativo, como si fuéramos confusos por naturaleza. De lo que se trata es de desarrollar la inteligencia natural de la mente. Al principio es posible que nos digamos "necesito conceptos claros para entender lo que está pasando", y en esa etapa se podría decir que está bien. Como dijo el gran yogui Milarepa, "Errores, errores; si no hubiera sido por los errores, no estaría aquí".


Fuente: SAKYONG MIPHAN RINPOCHE

Tantra el Poder de la Diosa - La Sanación del Vientre Femenino 2da Parte

No es de extrañar que nuestra civilización esté destruyendo la Tierra, siendo la Tierra la expresión por excelencia de la energía de la Diosa.

La Diosa es la energía femenina y representa la conexión con lo que se siente, con aquello que está ahí pero no se puede aprehender con la razón. Y en la mujer, canal femenino en la Tierra, la Diosa está ligada al poder de su vientre, que sanado, la une directamente con la energía del corazón y con la Presencia del Ser, del Todo.

Es necesario que el vientre femenino sea sanado de todo el dolor, de todo el miedo y de todo el rencor, del karma colectivo, de miles de años de aplastamiento de lo femenino, de desprecio y de agresión a la Diosa.

Existen diferentes formas, y lo que podríamos llamar técnicas de sanación, que desembocan todas en tomar consciencia de la verdadera identidad, despejando todas las creencias erróneas sobre uno mismo incrustadas en nuestra mente-cuerpo.

El mismo acto sexual, en la forma tántrica, es una potente forma de sanación.
La mujer tiene que “abrazar su dragón”. Hacerse consciente de su herida y sanarla a través del perdón consciente.

No se trata aquí de establecer culpables. La curación del ser humano exige que comprendamos que nuestra historia es una historia colectiva, es la historia del despertar de la consciencia, y en esa historia todos hemos estado implicados en multitud de vidas, unas veces haciendo de una cosa y otras de otra.

Y lo mismo que la curación del planeta requiere que el hombre abra su pecho e integre lo femenino dentro de él, esa misma curación requiere que la mujer cure su herida a través de la comprensión de sí misma y del perdón consciente.
Sanación no se refiere sólo a los síntomas físicos ya manifestados.

Ese sería únicamente el final del proceso de la enfermedad original, la mente. La sanación real requiere un proceso consciente.

La medicina alopática tradicional sólo entiende de los síntomas externos una vez manifestados, que considera, además, ajenos a nosotros mismos, algo que “le viene a uno” no se sabe porqué.

Cuando sólo intentamos curarnos de los síntomas externos cuando aparecen, y lo hacemos sin asumir la responsabilidad de nuestra enfermedad y de nuestra curación, sin tomar partido en ella, únicamente a través de medios externos, de medicamentos, de operaciones quirúrgicas, como propone la medicina convencional, no se produce realmente la sanación.

Podrán remitir temporalmente los síntomas específicos, pero el origen energético/mental sigue ahí, reproduciéndose más tarde, puede que de otra manera.

Cuando hablamos de sanar no nos referimos a sanar una enfermedad física ya manifestada. Como decíamos, eso no es más que el final del proceso de una mente no curada.

Aunque no haya enfermedad física manifestada, la sanación es igualmente necesaria, puesto que el problema es mental/emocional, se manifiesta en nuestra propia vida, que no es más que un reflejo de nuestra mente y nos impide tomar nuestro verdadero poder, acceder a la esencia de lo que somos.

Fin de la segunda parte Publicado por Jesús Gómez (Keshavananda)

viernes, 1 de abril de 2011

Tantra el Poder de la Diosa - La Sanación del Vientre Femenino

El cuerpo es un símbolo y el vientre, el útero femenino, es el símbolo de la conexión con lo no manifestado, la Diosa.

El vientre femenino ha sido agredido durante miles de años, por el mundo masculino y la energía metálica separada del corazón y la Madre Tierra que ha dominado nuestra civilización.
Y aún hoy sigue siendo agredido terriblemente en nuestra “avanzada” civilización. Se le agrede cuando el hombre sigue utilizándolo para descargar toda su frenética compulsividad mental, cuando tantos y tantos hombres se masturban dentro del vientre de una mujer y a eso le llaman hacer el amor.

Le agrede la propia mujer cuando permite que cualquier hombre entre dentro de ella, y cuando ella misma copia los patrones sexuales masculinizantes, dirigiéndose a una sexualidad superficial (clitoridiana) y convirtiéndose en ese tipo de mujer, tan común hoy en día, que utiliza activamente la sexualidad desligada del sentimiento.

Se le agrede por supuesto en los hospitales, en el llamado “parto tecnológico” dominante hoy en día, donde tantas y tantas mujeres paren de forma antinatural y son sometidas a la atrocidad de la episiotomía y otras aberraciones médicas, en aras del la “efectividad técnica”.

Se la agrede cuando se ha inventado la píldora, que destruye el ciclo femenino, o todos los otros sistemas anticonceptivos intrusivos en el cuerpo de la mujer, curiosamente siempre sistemas para la mujer, ¿porqué no para el hombre?.

Se agrede el vientre femenino, cuando se ha hecho creer a la mujer que su regla es un trastorno, una molestia “que tiene que sufrir” y que la impide actuar en un plano de “igualdad” con el hombre.

Cuando se la ha hecho separarse del momento sagrado que es la menstruación y a base de “tampax” apartarse e incluso repudiar su propia sangre.

Podríamos continuar con un sin fin de agresiones más de una civilización masculina que, desde su “omnipotente” hemisferio izquierdo, ha cometido y sigue cometiendo para controlar y aplastar a la Diosa, a la cual ha temido y no ha entendido.


Fin de la primera parte Publicado por Jesús Gómez (Keshavananda)

Reflexiones sobre la vida y la muerte

"En esta vida el gran misterio del hombre es su muerte. Es un gran misterio porque nadie sabe con certeza qué hay después de la muerte.
¿Caer en el vacío, en la nada o caer en una felicidad y descanso eternos?. Esto hace que la concepción de la muerte, y el fin de nuestra vida terrenal tengan un sentido diferente.
“La muerte es algo que le ocurre a los demás” Valery. Ver morir a otros nos convence de nuestra propia mortalidad, pero mientras estemos vivos es “otra” la persona que se muere. Y esa otra persona puede ser un familiar o un amigo, y muere una parte de nosotros. Pero también esas otras personas pueden ser unos anónimos , que al parecer no nos afectan tanto. Las guerras y la violencia con sus numerosas muertes, nos han vuelto insensibles. A diario en nuestro país de la violencia, vemos morir y para tranquilizarnos pensamos: Esto no es conmigo.
“La muerte es una vida vivida. La vida es una muerte que viene” Jorge Luis Borges.
Se murieron nuestros padres, nuestros abuelos, nuestros bisabuelos y nuestros tatarabuelos con todas sus familias. Se mueren también los profesores y sus discípulos. “Se muere todo mundo”. Las cenizas de todos nuestros seres queridos están bajo la tierra: “Que sus recuerdos vivan, pero sus cenizas sean olvidadas” William Bentley- “Mueren y mueren y seguirán y seguiremos muriendo”. La muerte ha estado siempre entre nosotros y ha sido una constante a través de toda la historia. La muerte no perdona ni al rico ni al pobre. Ni al negro, ni al blanco, ni a ningún ser humano. Estamos programados para la muerte. “ La pálida muerte lo mismo llama a las cabañas de los humildes que a las torres de los reyes” Horacio. “A largo plazo todos estaremos muertos” Keynes. “Y también a largo plazo nada nos pertenece” a excepción de nuestra alma si creemos en la vida eterna. La conciencia de la muerte puede darnos un sentimiento profundo de libertad, del apego a nosotros mismos, como el apego a los demás y a las riquezas terrenales. “Aquí el espíritu renace sobre lo material” ( Autor desconocido). “ La muerte es el gran maestro de la vida. El sabio acepta la muerte como su gran amiga íntima” ( Leo Buscaglia). “No perdiste a nadie. El que murió simplemente se adelantó, porque para allá vamos todos”. “Además lo mejor de él, el amor, sigue en tu corazón ” ( Facundo Cabral) A un paciente mío con cuadro de insuficiencia cardíaca de difícil manejo le pregunté sobre la muerte y me respondió “Doctor, ahí vamos uno tras de otro, sin afanes pero con temor” . Falleció a los 3 meses y me hizo recordar el “ahí vamos uno tras de otro”.
Todos los días nos enfrentamos a ella. Y más, como médicos que somos. Debemos trabajar con la Naturaleza porque ella es más sabia que todos nosotros. Cuando ella no se deja ayudar no hay nada que hacer: “El hombre domina la naturaleza cuando empieza a obedecerla”. Cuántos de nuestros pacientes reposan sus restos en el Cementerio Metropolitano y en una eternidad desconocida, a pesar de todos nuestros tratamientos.
¿Y el alma de ellos dónde estará? . Y los familiares agradecidos nos siguen trayendo a sus enfermos porque comprenden que nosotros somos tan humanos y tan mortales como ellos y no jugamos a ser dioses en su manejo.
Cuántas veces jugamos a Dios, ante enfermedades incurables, donde no aceptamos la muerte y hacemos tratamientos que lindan con la futilidad. No nos debemos frustrar ante la muerte. Todos tenemos una raya a la cual llegar. No antes ni después. Hay que aprender que la muerte llega cuando quiere: “Ni un segundo antes ni un segundo después”.Tampoco podemos jugar a Dios quitar la vida con la Eutanasia directa y activa. No somos dueños de la vida porque nadie se dio la vida a sí mismo. Debemos ser respetuosos de la vida y de la muerte. “No hiciste un solo pelo de tu cabeza, por tanto no puedes ser dueño de nada”. La muerte es parte de la vida.
Aquí la muerte nos ganará siempre la partida, y debemos aceptarla en bien del paciente y evitarle sufrimientos y costos innecesarios. “La muerte es de un solo instante, no así el proceso de morir, que puede ser largo y doloroso y nosotros podemos contribuir a ello”JGJ. “Un hombre moribundo necesita morir” y no lo dejamos morir. “El proceso de morir es más temido que la misma muerte”.
“Sólo para la muerte no hay remedio” nos decía con cariño nuestra madre amorosa cuando nos enfrentábamos a la solución de un problema. “Lo último que se pierde es la esperanza”. “Ella está entre la vida y la muerte”.
En este año en una enfermedad grave que tuve, la vi de cerca, y dejó en mi espíritu un sentimiento de fragilidad en mi saco biológico. Somos en cualquier momento vulnerables. Nunca había pensado en mi muerte. No se me había pasado por la mente pedir los santo óleos. La muerte me tiene en su lista, y yo la ignoro con frecuencia. No parece contar conmigo. “No basta con pensar en la muerte, sino que se debe tenerla siempre delante. Entonces la vida se hace más solemne, más importante, más fecunda y alegre”.Stefan Zweig
“Todo llega en este mundo y todo pasa”. “El pasado es irrecuperable”. El pasado se nos va y se nos va para siempre, solo queda en nuestra memoria remota como recuerdos del ayer que no volverá. O queda en nuestras fotos del recuerdo. Observa cómo eras cuando niño y ahora obsérvate cuando viejo. ¿Eres el mismo? Ni por asomo. Observate en el espejo: Han aumentado las entradas de tu frente, y la nieve invade tu negra cabellera. Aparecen arrugas en tu cara, y tus párpados se abotagan. Ya pasó nuestra niñez, ya pasó nuestra juventud y ahora estamos en nuestra vejez más cerca de la meta. Antes era el chiquito de la casa, ahora soy el viejo ante nuevos personajes que no existían: nuestros hijos, nuestros nietos, nuestros otros familiares que también han crecido y se han reproducido, nuevas amistades. La vida se renueva y todo sigue evolucionando.
“Ya se murió mi viejo, y ahora el viejo soy yo” dice uno de nuestros sentidos bambucos.
“En la juventud aprendemos, con la edad comprendemos”.” “La vida sólo puede ser comprendida mirando hacia atrás, pero sólo puede ser vivida mirando hacia delante”. Vemos día a día que nuestra reserva fisiológica se va agotando cada vez más. Ya no vemos como antes. Nuestra agudeza auditiva disminuye. Nuestra memoria empieza a fallar y cae en el vacío. "

Fuente: Dr. Javier Gutiérrez Jaramillo. Profesor Depto. Medicina Interna. Universidad del Valle y CES. Internista Cardiólogo Clínica Fundación Valle del Lili. Ex Presidente Comité Etica e Investigación y Comité Etica Médica Clínica Fundación Valle del Lili.